¿Tiene usted tres minutos para hablar de… “Luces Cegadoras” y esa charla pendiente con tu ex?
La nueva novela de Iñigo Sota, "Luces Cegadoras", parte del reencuentro de dos personas que fueron pareja años atrás... Y no puedo evitar pensar en las charlas pendientes que todos tenemos con un ex.
Todos tenemos una charla pendiente con un ex. Y, si eres como yo, probablemente tienes varias (muchas) charlas pendientes con diferentes (múltiples) exs. Me estoy refiriendo a esa charla mental que solo ocurre en tu imaginación y en la que, de repente, te descubres entregado y enzarzado en un diálogo que te has montado en tu cabeza y con el que ya has fantaseado otras veces.
Me estoy refiriendo, en definitiva, a esa conversación mental que te pilla en un momento de tu vida muy diferente a aquel en el que os dejasteis de ver y en el que eras incapaz de articular tus pensamientos porque lo que había pasado, lo que estaba pasando, te quemaba la retina de tan cerca que lo tenías. El tiempo da perspectiva, proporciona una visión realista de los sucesos y ordena las ideas. Y, por encima de todas las cosas, el tiempo te permite abordar esta charla pendiente con elocuencia y, sobre todo, con la capacidad de usar la palabra justa como arma blanca.
Llámalo charla mental con tu ex o, mejor todavía, llámalo ajuste de cuentas con tu ex. Ese ajuste de cuentas que sirve de bálsamo para el alma cuando ves algo en redes sociales que no querías ver o cuando alguien te da noticias que nunca pediste y que hacen que te encierres dentro de tu cabeza. Te sientas delante de tu ex, apuntas los focos hacia ti (todos menos uno, que diriges hacia su cara porque no quieres perderte su expresión cada vez que le claves un puñal) y empieza la acción.
Es entonces cuando la charla pendiente se despliega con la elocuencia necesaria para decir todo lo que querrías haber dicho y para hacerlo sin darle a la otra persona opción alguna para la resistencia. Aprovechas no solo para resignificar todo lo que ocurrió en su momento sino que, de paso, dejas bien claro que ahora puedes verlo todo mucho más claro porque estás bien. Mejor. Mucho mejor. Sin tu ex, estás perfectamente… Definitivamente, todo esto tiene más de ajuste de cuentas que de charla.
Pienso en ello mientras leo “Luces Cegadoras”, el nuevo libro de Íñigo Sota publicado por la editorial Egales. De hecho, esta novela se centra en la conversación que dos personajes tienen en un bar tras el funeral del padre de uno de ellos. Hernán se planta por sorpresa en la puerta de la funeraria a la búsqueda de Leo, que fue su pareja veinte años atrás cuando el primero tenía 18 años y el segundo 27. Se reencuentran siendo adultos y, en el caso de Hernán, que es el protagonista desde cuyo punto de vista está explicada la historia, también teniendo las cosas mucho más claras. Lo de Leo, armariado, casado, con hijos, es harina de otro costal.
“Si te cuento esto es porque, a los dieciocho, todo se vive muy intensamente y queda atrapado con facilidad en el inconsciente. Durante el tiempo que estuve contigo, tuve la sensación de que nunca era suficiente, y no lo era porque tú querías que perteneciera a un mundo que no era el mío”, dice el protagonista en determinado momento. Y esta afirmación deja bien clara la asimetría de este relato en el que una de las dos partes no solo lleva la voz cantante, sino que ambos son tan elocuentes, tan dados al argumento claro, que a veces puede parecer que todo está en la cabeza de Hernán. Que es un ajuste de cuentas mental más que un diálogo real.
De hecho, y sin ánimo de caer en spoilers, ahí está precisamente el giro argumental que hace de “Luces Cegadoras” un interesantísimo cuento de fantasmas. “No creo en fantasmas. Cuando alguien pregunta, siempre respondo lo mismo: no existen los fantasmas de sabana y grillete, pero sí aquellos que adoptan la forma de un recuerdo”: esta es la apertura de una novela que, hacia el final, incluye un twist genial que pone en duda parte de lo ocurrido en el relato. Y, al sembrar esta duda, además infecta a la narración hacia adelante y hacia atrás.
Da igual si las conversaciones entre Hernán y Leo son reales o mentales. Lo que importa es que son un espacio que Sota utiliza para hablar de muchos otros temas interesantes como, por ejemplo, la dificultosa existencia de la homosexualidad en esos espacios provinciales intermedios a medio camino entre la normalización bulliciosa de las grandes ciudades y la soledad anónima de la España rural. También de algo que no suele hablarse en la comunidad y que es necesario poner en voz alta: esas primeras veces que pueden ser traumáticas por culpa de alguien que se aprovecha de tu inocencia y que te pueden marcar tan profundamente que destrozan la posibilidad de cualquier relación significativa futura. Por lo menos, hasta que localizas el trauma, lo trabajas y adquieres el vocabulario necesario para verbalizarlo.
Porque, al final, la conversación de Hernán y Leo es el espacio que Hernán utiliza para sanar… Y ahí no podría dar más igual qué ocurre con Leo. De la misma manera en la que, en la charla pendiente / ajuste de cuentas con tu ex, al final, lo que menos importa es tu ex, ya mucho más que olvidado. Lo que importa es que te concedas ese espacio para curar y, al final de todo, demostrarte cuánto has sanado gracias precisamente a que por fin estás lejos de esa persona.
¿Tiene usted más de tres minutos?
Entonces puede interesarte…
La semana pasada cubrí las noticias en la Rockdelux… Y el resultado fue tan divertido como puede leerse aquí, aquí y aquí.
Aunque, para divertido, este “Haciendo Scroll” en el que volqué tres obsesiones recientes: Pikachu Antifa, la IA robando a Ghibli y lo de “nosequién volverá en Avengers: Doomsday”.
¿Un libro sobre la belleza de “Past Lives” de Celine Song? Quiero.
La segunda temporada de “DanDaDan” ya tiene fecha de estreno. Y soy un poquito más feliz.
Por suerte, no se solapa demasiado con el remake de “La Rosa de Versalles”.
Menuda turra lo de los cuatro films de los Beatles dirigidos por Sam Mendes, madredelamorhermoso.
La próxima peli de Luca Guadagnino estará protagonizada por Julia Roberts. Y no sé cómo me hace sentir eso.
Lo de una secuela de “Agárralo Como Puedas” protagonizada por Liam Neeson no es que no entrara en mi quiniela para este año… Es que no entraba en mi quiniela para esta vida.
Más artículos reivindicando a Tom Selleck, por favor. Menudo mito erótico.
No sé qué carajo es la “mermaid beauty aesthetic” y no sé si quiero saberlo.
La cápsula “Remaster” de Diesel me obliga a pensar que todavía no tengo looks para el Sónar 2025.
Por suerte, gracias a Birkenstock, ya no tengo que pensar más cuál va a ser mi sandalia del verano.
Gracias, Sufjan Stevens, por lanzar una reedición especial 10 Aniversario de “Carrie & Lowell” que es lo que me faltaba por si alguna vez resulta que ese disco no me rompe el corazón lo suficiente y necesito una versión extendida.
Muy bien “The album covers that have shaped culture”… Pero ahora necesito la versión española de ese artículo.
Poco controlo el palmarés del reciente Salón del Cómic de Barcelona 2025. Tendré que ponerme al día.
Por mucho que Nintendo intente defenderlo, el precio de la Swith 2 y sus juegos no tiene defensa posible.
Como yo, tú también necesitas una guía para aclararte con Apple Intelligence. Y lo sabes.
Nunca pensé que esto sería posible… pero este señor danés tan majo me ha convencido de que lo del “slow living” no es una tontería y que a lo mejor ahí hay un filón.






Solo con este inicio ya se huele lo que se viene :D
"Cuentan que las apariciones de Tom Selleck (Detroit, 80 años) en Friends debían ser regrabadas porque el público suspiraba cada vez que aparecía (y en Friends apareció Brad Pitt). Su personaje, el oftalmólogo Richard Burke,iba a durar tan sólo tres capítulos, pero el público pidió más y acabó quedándose durante diez episodios y convirtiéndose en uno de los personajes más queridos. Richard representaba una masculinidad a la vieja escuela: fumaba puros, veía documentales bélicos y lucía un frondoso bigote que Chandler y Joey eran incapaces de emular. Nadie podría emularlo."
Mare de deu 80 años tiene ya?