Madonna vs. Charli XCX: ¿Está muerta la pista de baile?
Madonna y Charli XCX son las comandantas (muy) jefas de los dos ejércitos de fans que han montado una guerra civil en internet y que me obligan a preguntar: ¿está realmente muerta la pista de baile?
Voy a escribir esta newsletter sin ser yo gran fan de Madonna ni de Charli XCX. Pero llevo en este ruedo de la prensa musical el suficiente tiempo como para tener cierta mirada en perspectiva… Y de eso es de lo que quiero tirar hoy para abordar una cuestión que orbita alrededor de mi cabeza desde que, hace ya algunas semanas, y en una extraña (o no) conjunción de los astros, unas polémicas declaraciones de Charli XCX coincidieran en el tiempo con el lanzamiento de la primera canción del próximo “Confessions II” de Madonna.
Todo empezó cuando Charli XCX dio esta entrevista en Vogue en la que dejó caer comentarios pretenciosamente incendiarios en las que afirmaba que “la pista de baile está muerta, así que ahora hacemos rock”. También apuntaba que “cambiar de forma es divertido. Sabemos que va a haber gente a la que esto le preocupe, pero está bien”. La artista dejaba claro que no estaba dispuesta a marcarse un “brat 2.0”: “Si hiciera otro disco que se sintiera más inclinado al baile se habría sentido duro, realmente triste”.
Lo que ocurre es que, escasos días después de estas declaraciones, Madonna dejaba caer “I Feel So Free”, la primera canción (aunque no el primer single) del que será su próximo disco “Confessions II”, que se pondrá a la venta el 3 de julio y que será la continuación directa del que muchos consideran el último trabajo redondo de la artista: “Confessions on the Dancefloor” (2005). El elemento vinculante de ambos discos no será solo la presencia de Stuart Price a la producción, sino su gozona mirada hacia la pista de baile.
Y puede que “I Feel So Free” no estuviera pensado para ser un single, pero lo he quemado como si realmente lo fuera. Porque la canción parte de un vicioso sampler de Donna Summer (lo que la empareja directamente con otra canción del primer “Confessions”: “Future Lovers”) para construir la que es la mejor entrada posible a un disco como este: en este corte, la llamada de la pista de baile se siente poderosa… Y Madonna lo único que hace es responder a ella con frases que resonarán en la caja torácica de cualquier aficionado a perderse en este tipo de espacios de placer. ¿“Sometimes I like to just hide in the shadows, create a new persona, a different identity, I can be whoever I wanna be”? Been there, done that. ¿”It’s dangerous with just one person. That’s not a nice feeling. But out here, on the dance floor, I feel so free”? Amén, hermana.
Ya lo dije en esta pieza sobre “I Feel So Free” que escribí para Rockdelux: en cierto momento de la canción, Madonna susurra “don’t be a vibe kill”… Y, sin saberlo, la tía estaba dando la respuesta perfecta a las declaraciones de Charli XCX. Así se lo tomó bastante gente en redes sociales, además. Y es que, desde entonces, la artista no solo protagonizó una aparición estelar en el concierto de Sabrina Carpenter en Coachella 2026, sino que también ha lanzado el verdadero primer single de “Confessions II”: “Bring Me Love”, en compañía también de Carpenter. A grosso modo, hay una sensación general de que el regreso de Madonna va a ser algo grande. Relevante. Importante. Como solía ser.
¿Y qué ha pasado en el mundo de Charli XCX desde aquellas declaraciones? Pues que ya ha puesto sobre la mesa los dos primeros singles de ese nuevo disco que huirá de la pista de baile. Con sus glitches vocales y su no-estructura, “Rock Music” revela, de hecho, que puede que aquellas palabras para Vogue que el mundo se tomó de forma estrictamente literal contuvieran una buena carga de ironía. Y “SS26”… Bueno, no sé qué decir de “SS26”. Existe. Y definitivamente no es “brat 2.0”. Poco más. También tengo que admitir que no he escuchado demasiado ninguno de los dos cortes: lo intenté varias veces con el primero, el segundo solo me lo he puesto una vez.
Sea como sea, el fandom de ambas divas ha montado una especie de guerra civil (porque nadie duda que el pop es un país, por muchas divisiones internas que lo fracturen) que la misma Madonna ha alimentado con este post de Instagram en el que afirma que “si crees que la pista de baile ha muerto es porque no pones las canciones adecuadas, guapa” (sí, el “guapa” es de mi cosecha, pero todos sabemos que está ahí por mucho que la diva no lo escribiera). Y lo cierto es que no puedo estar más de acuerdo con Madonna.
Al fin y al cabo, me parece bastante egocéntrico (y tremendamente subidito) pensar que la pista de baile está muerta porque tú ya no quieres habitarla. La pista de baile ha estado viva desde las primeras décadas del pasado siglo y, de hecho, ha sido transitada por muy diferentes sonidos: ¿no eran el charlestón y el swing géneros pensados para la pista de baile? ¿No quemaron el rock y el twist las pistas de baile? ¿No añadieron el mambo y la samba sabrosura al dancefloor? Porque puede que la llegada del disco en los años 70 definiera lo que a día de hoy entendemos como sonido de pista de baile, pero incluso la electrónica se mostró particularmente promiscua a la hora de darse un pipazo con otros géneros que han enriquecido los bailes en los clubs de las últimas décadas.
Creer que el dancefloor es exclusivamente “brat” y que no puede ser otra cosa si Charli XCX decide abandonar ese sonido es, directamente, miope. “brat” ha capturado, perfilado y capitalizado un momento concreto de la pista de baile. Un par de años. Pero es que la pista de baile, además de ser eterna, no es un sonido en concreto: es una actitud. Es un templo. Es una salvación. Es una religión. Es un modo de vida. Es un refugio. Es una comunidad. Es un credo que nunca (¡absolutamente nunca!) ha dejado de estar de moda porque ha sido lo suficientemente mutante como para adaptarse a las circunstancias particulares de cada momento histórico.
Y, oye, que seguro que Charli XCX sigue haciendo música de puta madre en espacios y géneros diferentes al de la pista de baile. Pero creer que eres Atila y que por donde pasas no vuelve a crecer la hierba es, cuando menos, pretencioso. Así que, en esta ocasión, y aunque Charli haya decidido marcharse con su música a otra parte, yo me quedo en la pista de baile… Porque lo que Madonna va a traernos en los próximos meses me parece que va a ser un fiestón que no me quiero perder.
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