¿Tiene usted tres minutos para hablar de… por qué ya no uso la búsqueda de Google?
Le he dicho "basta" al buscador de Google y he empezado a usar una alternativa... ¿Por qué? Porque en algún momento hay que marcar una frontera ante toda la basura que están intentando que traguemos.
Hace unas semanas, y tras una escalada que empezó siendo lenta pero que se había acelerado de forma exponencial en los últimos tiempos, llegó un punto en el que tuve que decirle “basta” a Google. Fue un “basta” al que hacía semanas que rondaba pero al que me resistía porque, como todo cambio en la vida humana, sabía que me iba a costar un período de re-adaptación. Y mira que, al final de todo, se limitaba a una acción muy concreta, casi minúscula: cambiar el buscador predeterminado en todos los aparatos electrónicos desde los que busco información (es decir: iPhone, iPad y MacBook).
¿Cómo llegué hasta ese “basta”? No me lo preguntes a mí, pregúntaselo a Google. Hace siglos leí un artículo muy interesante que hablaba sobre cómo la mente humana es extremadamente inteligente a la hora de discriminar información innecesaria ante la que se topa de forma reiterada. Aquel artículo se refería a los banners habituales en cualquier web, pero también a los anuncios laterales del Google pretérito. Y, efectivamente, mi mente se adaptaba rápidamente a todos ellos hasta forzarlos a entrar en un punto ciego de mi visión periférica.
Luego llegaron los enlaces patrocinados y mi percepción tuvo que acostumbrarse a saltar los primeros tres o cuatro resultados de cualquier búsqueda. En verdad, mi atención no aterrizaba hasta que en el lateral de los enlaces desaparecía la palabra “patrocinado”… Pero, claro, Google no podía detenerse ahí y fue degradando más y más la calidad de la búsqueda.
Digo todo esto como persona con ciertos conocimientos en SEO (Search Engine Optimization). Unos conocimientos que me han llevado a asumir que, incluso entre los enlaces no patrocinados, los primeros que aparecen son aquellos que pueden permitirse tener a profesionales afinando ese mismo SEO para que un contenido ranquee por encima de los demás. Dicho de otra manera: lo primero que te sale en una búsqueda no es necesariamente el contenido que mejor se ajusta a tu búsqueda, sino el que ha sido diseñado para destacar independientemente de su calidad real.
Incluso a sabiendas de esto, seguía utilizando Google porque… ¿qué remedio me quedaba? Pero, claro, desde la aparición de la IA todo ha ido cambiando a marchas forzadas. Ahora también tenía que saltar una AI Overview que suele ser una sarta de sandeces e incluso rezar para no darle por error al botón que me metiera en el bucle sin sentido del AI Mode.
Más todavía: de repente, una vez superada la AI Overview y los enlaces patrocinados, me encuentro con que ahora a Google le ha dado por priorizar vídeos de YouTube y respuestas de Reddit, así que los sirve como resultados prioritarios. ¿Cuál es la principal consecuencia de esto? Pues que mis opciones cuando estoy buscando información parecen limitarse a tragarme un vídeo de 20 minutos de YouTube o caer en el agujero de gusano de un hilo interminable de Reddit con afirmaciones no solo dudosas, sino directamente contradictorias.
Lo que hacía que me preguntara constantemente: ¿qué ha pasado con los artículos en profundidad de toda la vida? Me refiero a aquellos artículos largos que te leías y acababas con la sensación no solo de que tus preguntas habían sido respondidas, sino que por el camino, además, habías aprendido algo. Pues lo jodido es que esos artículos siguen existiendo, obviamente. Pero Google parece haber decidido que ya no nos interesan.
Porque volvemos al tema de siempre: primero, las redes sociales penalizaron la inclusión de links hacia webs externas para evitar que salieras del scroll infinito. Y, ahora, Google prefiere que te metas en redes sociales (porque eso es lo que siguen siendo YouTube y Reddit) a que acabes en una web peregrina. Una web sobre la que no tienen ningún control pero cuya información, a la vez, utiliza como alimento de esa IA que te sirve en bandeja las respuestas (que le da la gana) para que no te muevas del buscador.
Y lo siento, llámame chapado a la antigua, pero uno de los grandes placeres de mi vida sigue siendo leer y, sobre todo, leer cosas que me hagan aprender. Vivimos en un mundo en el que las redes sociales te vendieron que, si seguías a las cuentas adecuadas, nunca más deberías buscar nada porque esas cuentas te servirían solo lo que te interesara. Pero entonces llegó el algoritmo y ahora ves lo que le interesa a la red, no lo que te interesa a ti.
Las redes sociales rompieron la forma en la que la información llegaba a los usuarios, convirtiéndoles en entes pasivos a la vez que erosionaban la confianza en los medios de comunicación tradicionales. Se instaló la idea de que los medios mienten sin tener en cuenta que esa idea fue extendida precisamente por unas redes que se ha demostrado que fomentan la mentira, la manipulación y la persuasión desleal. Y, en este contexto, la implantación de la IA Overview y la nueva dinámica de búsqueda de Google es la guinda que corona una tarta que habrá a quien le parezca apetitosa. A mí no.
Es por eso por lo que he dejado de usar el buscador de Google y me he pasado a DuckDuckGo. De nuevo, sé que si todo el mundo se pasa a cualquier otro buscador, este se acabará convirtiendo en un nuevo Google con todas las problemáticas que este lleva enquistadas en su propio corazón. Pero me da absolutamente igual: por ahora, ya no tengo que rebuscar en una lista de resultados en los que la IA convive con YouTube y Reddit. Por ahora, los resultados de mis búsquedas se asemeja más a los de hace unos años, con enlaces que realmente me parecen relevantes por mucho que, seguramente, sigan vendidos a las prácticas del SEO más ladino.
Y lo que es mejor de todo: he salido de un estado mental que últimamente me llevaba a pensar que internet estaba muerto y que ya no había vuelta atrás. De hecho, hace unos días me ilusionaba con este vídeo que habla del revival del “indie web” precisamente porque venía a demostrarme que sigue existiendo toda un red online vibrante y refrescante… Lo único que pasa es que está fuera de los buscadores. Y que exige un esfuerzo. Pero, sinceramente, ¿no resulta un esfuerzo apetecible si la recompensa es tan grandiosa como la recuperación de la ilusión por internet?
Tanto dan los nuevos artistas que salgan semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Tanto dan los años y, a estas alturas, las décadas que pasen. Mi corazón sigue susurrándome al oído que pocos compositores existen a día de hoy al nivel de un Bill Callahan que practica sus letras como poesía de una masculinadad ajada, pero para nada tóxica. Cuando esas letras se subliman en la música de una canción, es magia pura. Y cuando el tío se marca un disco en estado de gracia, de esos en los que no hay ni una canción de relleno, la magia es abrumadora… Y así es como se siente su nuevo “My Days of 58”. Corre a escucharlo.
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